History of Rock Life

Una persona especial, me propuso en su día que hiciese un blog, a lo que yo le contesté que para hacer un blog había que saber escribir bien, como a ella le ocurre, y que como yo no soy de letras pues.... que no había blog. Pero ahí me dejó la semilla plantada..... germinando en mi cabeza hasta que me decidí y nació Rock Life. Un pequeño sitio con las cosas que me pasan por la cabeza y que lo mejor que tiene es la gente maravillosa que entra y se queda (o no se queda, pero entra). Gracias!! Sigo sin saber escribir bien, pero..... me da igual. Solo me queda dar las gracias a esa persona especial por animarme a escribir y esperar que no se me vaya la inspiración para seguir por aquí mucho tiempo.
Mostrando entradas con la etiqueta mente retorcida. Mostrar todas las entradas
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lunes, 5 de marzo de 2012

Testigo



La ciudad celebraba la entrada del verano en una noche atípica. La calle principal estaba atestada de gente, bebiendo, comiendo, bailando, riendo...
La niebla cubría las estrellas y solo dejaba entrever una enorme Luna llena. Algo raro a lo que nadie daba importancia. Yo tampoco.

Yo seguía en la  barra, bebiendo, como todas las noches.  Cuando acabó el baile de las chicas subí a la habitación y me tumbé en la cama  dejando que  la botella de whisky y el sueño embotaran mis sentidos.

Al cabo de un rato me despertó el cese de la música y un revuelo de murmullos. Me asomé a la ventana y vi a toda esa gente mirando hacia el extremo sur de la calle donde había una silueta. Se bajó del caballo y avanzó hacía la multitud. Al llegar a ellos, la luz le iluminó y su palidez extrema y sus ojos inyectados en sangre hicieron el murmullo más tétrico y un halo de pánico me recorrió el cuerpo al verlo.
El Sheriff y su ayudante se acercaron a él y le pidieron sus armas si quería quedarse en la fiesta. No contestó. El ayudante se acercó para quitarle los revólveres. El vaquero pálido le agarró del cuello con una mano y al momento yacía muerto en el suelo. El Sheriff  desenfundó y disparó a la silueta, pero las balas no le hicieron ningún daño. Se acercó a él y segundos después corrió la misma suerte que su ayudante.
Todo el mundo empezó a correr y gritar, algunos hombres sacaron sus armas y dispararon al vaquero. Las balas seguían sin surtir ningún efecto sobre él. Cuando llegó al centro de la calle se paró, miró a su alrededor  y soltó un grito estremecedor. Por los laterales de la calle empezaron a emerger coyotes de la misma palidez y con los mismos ojos rojos del extraño vaquero, se reunieron entorno a él y a un segundo grito empezaron a correr en todas las direcciones haciendo a su paso la mayor carnicería que hayan visto mis ojos. Mordían, desgarraban, mataban, tragaban sin parar mientras que el vaquero deambulando tranquilamente por la ciudad iba eligiendo a las más guapas jóvenes las cuales caían al suelo pálidas como si les hubiesen absorbido toda la sangre tras el abrazo del extraño hombre.

Cada vez había menos gritos y más silencio. Los coyotes seguían buscando dentro de las casas más carne con la que saciarse. El vaquero pálido paseaba por el medio de la calle sembrada de cadáveres satisfecho de lo que veía.
Yo seguía en mi habitación, presa del terror, inmovilizado y sin poder dejar de mirar, subyugado. Ya no se oía a nadie. Yo debía ser el único que quedaba con vida.  Los lobos subían por las escaleras hacia mi habitación. Golpeaban la puerta, ni me molesté en sacar mis revólveres, seguí asomado a la ventana,el vaquero detuvo su paseo justo delante de mi ventana, me miró, con sus ojos rojos y un hilo de sangre cayendo por la comisura de sus labios y esbozó su malévola sonrisa . En ese momento ocurrieron tres cosas a la vez, los coyotes derribaron la puerta, se oyó otro grito desgarrador y dentro de mi cabeza sonó una frase: 

Que todos sepan lo que ha pasado esta noche.

martes, 7 de febrero de 2012

Rock star circle



Me cuelgo la guitarra al hombro y la adrenalina se me dispara sabiendo que voy a salir al escenario ante miles de personas que abarrotan el estadio. Se encienden las luces y el público enloquece cuando empiezo a tocar los primeros acordes de la canción.
Entra la batería, el bajo, la voz.....todo va perfecto.
Llega el momento del solo y algo empieza a fallar. No me acuerdo de las notas. Miro a los miembros del grupo y me miran con cara de "no me jodas". El público se calla creando un silencio ensordecedor y un miedo terrible me invade. Lo intento una y otra vez pero no me sale nada, mis dedos no responden y mi cabeza se bloquea. Las luces cambian a tonos grises y en medio del escenario se abre un agujero hacía una oscuridad desconocida y profunda.
No dudo en tirarme y escapar de esa situación tan jodida. Caigo y caigo durante horas hasta que la oscuridad da paso a una luz cálida y hermosa como tu cara, que me encuentro a escasos centímetros y no puedo evitar besarla. Me sonríes y me abrazas. Empiezo a acariciar todo tu cuerpo y noto que te deslizas entre mis dedos como las blancas partículas se deslizan por un reloj de arena, sin poder hacer nada caes y desapareces entre las tablas de madera que componen el suelo. La angustia me invade y echo a correr por un pasillo interminable hasta que llego a una puerta con el letrero "EXIT" encendido.
Al otro lado hay un embarcadero con un velero a punto de partir. Subo y comienza el viaje a ninguna parte rodeado de agua infinita convirtiéndome en un punto insignificante y solitario que me hace estar a gusto. El sol frío empieza a calentar rápidamente al amanecer y el agua se evapora a tal velocidad que en pocos minutos estoy en mitad de un desolador desierto, con la única compañía de una bandada de buitres ansiosos de mi blanca y enrojecida carne. Empiezo a andar hacía mi nuevo y desconocido destino tarareando Use your Illusion.
La noche número mil de mi travesía despierto en una mullida cama en una habitación que me resulta familiar. Cuando me lavo la cara con el agua helada que sale del grifo me doy cuenta de que no es otro de mis sueños. Me asomo por la ventana y veo rascacielos saturados de neones. Salgo a la calle, me meto en el bar de la esquina a desayunar unas cuantas cervezas y jugar unas partidas de poker. Con el dinero que gano me compro un Mustang, una botella de whisky y una guitarra poniendo rumbo al sur por la autopista.
Paso por poblados indios y pueblos en los que recuerdo haber vivido hace mucho tiempo, cuando era vaquero, hasta que llego a una gran ciudad en la costa del Pacífico.
Al llegar me gasto los dólares que me quedan en vicios olvidados y cuando no veo más salida que retomar mi trabajo de cazarrecompensas o acabar con todo con una sobredosis de recuerdos, veo un anuncio que se busca guitarrista para un concierto en el norte. Llamo.
Días después, me cuelgo la guitarra al hombro y la adrenalina se me dispara sabiendo que voy a salir al escenario ante miles de personas..........

sábado, 3 de diciembre de 2011

Piso 11


Entro al ascensor y pulso el botón del piso 11 mientras se cierran las puertas y empiezo a subir, primero a la velocidad que sube un globo de helio con la cara de Mickey Mouse, y luego a la de un cohete hacia planetas lejanos pasando por galaxias infinitas donde nos encontramos tú y yo y nos perdemos entre estrellas estrelladas, tanto como los huevos con patatas y jamón  que comemos viendo el ocaso en una playa del Mediterráneo, en esa mesa selecta con mantel de lino y cubiertos hechos de la misma plata que las balas que pongo en mi revolver cuando voy al este de Europa a cazar vampiros y seducir vampiresas que se convierten en ceniza tumbadas en mi cama cuando abro las cortinas por la mañana y entran los rayos de sol, afilados y fríos como el iceberg que partió en dos al Titanic llevándolo al fondo del mar donde las estrellas son de colores y cabalgan en caballos rojos, del mismo tono que mi corazón palpitante en un duelo, justo antes de apretar el gatillo metálico y suave como la piel de tus pechos cuando los acaricio para luego fusionarnos mágicamente en esa noche de niebla sobre la nieve iluminada por la Luna, llena, tanto como mi cabeza de pájaros que migran hacia el calor del fuego escupido por esa bestia que llaman dragón, que protege su tesoro lleno de oro y deseos, de los que algunos se cumplen y otros no, como el mio de conquistar la Alhambra y conocer a su Reina de corona negra, piel blanca y labios rojos, tan dulce como una gran tarta de nata y fresas silvestres, del bosque, donde el último mono intenta subir a la copa del árbol mas alto, o el bosque de Sherwood donde se esconde Robin del Sheriff de Nothingham, nada que ver con el Sheriff Wyatt Earp con su bigote, su mala hostia y su eterno abrigo largo como las noches de invierno esquimal, que con sus pingüinos, sus iglús y sus osos polares forman un paisaje tan gélido como los cubitos de hielo que bucean en el vaso de whisky que me bebo mientras leo en el porche de mi cabaña del bosque al atardecer abrazando y envolviéndome en las letras que igual me llevan a luchar con gladiadores a Roma, a disparar en la batalla de Stalingrado, a recorrer la Ruta 66 en  un Mustang, que a vivir la más intensa historia de amor, tan perfecta e imposible como agarrar un relámpago con mis manos y freír un filete de ternera con especias acompañado de un buen tinto a la luz de las velas con aroma de lavanda, el mismo que huelo cuando subo a la cima más alta de la montaña a intentar saltar las nubes mientras se ríen de mí las águilas, grandes y majestuosas como las pirámides de Egipto, donde en la arena que las rodean se esconden escorpiones venenosos que se pelean entre ellos como lo hicieron Ali y Foreman en el combate el siglo, jaleados por miles de personas igual que jaleamos a los Rolling cada vez que vienen a mi ciudad, salvaje, ruidosa, odiada, amada, caótica... que nunca duerme como si se hubiese tomado litros y litros de café, con leche a la que yo echo colacao en una taza y meto en el microondas un minuto hasta que suena el mismo ¡Ping! que suena en el ascensor y avisa de que he llegado al piso 11.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Habitación

Tumbado encima de la cama deshecha desde hace días, sin camisa, con los vaqueros y las botas puestas, con algún litro de whisky mezclado con mi sangre recorriendo mis venas, miro el ventilador del techo, chirriante y monótono. El calor es axfisiante, igual que me asfixian los pensamientos que fluyen por mi cabeza.

Los rayos del sol entran por la ventana iluminando mi pecho desnudo donde tantas veces has puesto la cabeza para que te acaricie. Miro las manchas de humedad en el techo y veo las formas tan imposibles que veían nuestros ojos enamorados mientras abrazados, fumábamos después de follar y saciar nuestros instintos primarios, secundarios, terciarios.....
El papel descolorido de la pared coge a estas horas el tono de tu piel, suave, moreno, con el que te confundiría si no fuera por tu negra melena, tus pezones oscuros, tus labios rojos y tus ojos verdes, llenos de pasión y vida. Esos ojos que tantas veces me han dejado sin palabras, que  miraría hasta la eternidad sin pestañear, sin alimentarme, sin morir, porque me dan la vida.

La vieja radio analógica ocupa gran parte de la mesilla, siempre puesta en tu dial favoríto, esa emisora de la que salen acordes imposibles, melodías apasionantes, ritmos mágicos y voces increíbles que hacen una banda sonora perfecta a nuestros días y noches llenas de pasión y sexo.
En el suelo de baldosas blancas y negras, como el tablero de un ajedrez, veo tus pisadas, tu cuerpo contonearse desnudo mientras vas al baño y mueves tu precioso culo para mí, volviendo tu cabeza y mirándome pícara para que devuelva una sonrisa de deseo, que siempre te doy y te encanta.

El ruido de la nevera en la cocina, que cada vez que se para o arranca lo hace ruidosamente moviendo las botellas y platos que tiene dentro. Quieres cambiarla, pero en el fondo nos gusta su traqueteo y no lo haremos.
Su ruido se mezcla con las casi continuas voces de la vecina de enfrente a sus hijos rebeldes, con sus insultos imposibles de decir a un hijo y que nos hacen partirnos de risa. La mujer del cielo ganado, la llamamos.
Miro mas arriba, casi detrás de mi y veo encima de mi cabeza el crucifijo de madera. Nunca me han gustado esas cosas, pero tú lo pusiste y no me pude negar.
Tampoco me gusta la foto de tu madre en tu mesilla. Cada vez que te hago el amor, me siento observado, y cuando la voy a poner boca abajo me dices que no, que te da morbo. Eres la hostia.

Nuestra cama. Jamás he estado en una más cómoda. El colchón tiene nuestra forma, de mirarnos frente a frente, con nuestras piernas entrelazadas y nuestras caricias marcadas. El sonido de sus muelles al movernos ritmicamente por las noches.....y por el día. La almohada que guarda todos los secretos que nos susurramos al oído, en voz baja.
Miro el armario de madera oscura. ¿Quién sabe los años que puede tener? Apostamos, ¿50, 60, 100? Lleno de tus vestidos, pantalones, camisetas, el cajón de tus bragas....... Todo parece lleno, pero nunca ha estado tan vacío. Como la habitación, todo lo que antes me parecía lleno, ahora me parece.....¡ni me parece!, todo ha desaparecido. Incluso yo. El hueco que has dejado es demasiado grande.

Cuando noté que te fuiste, corrí a buscarte. Subí a mi Gran Torino aparcado en la puerta y te busqué. Lejos. Muy lejos.  Hasta que se acabó la gasolina.  Donde te has ido, no llega ningún coche.
Solo me queda esperar para volver a verte. Porque solo deseo eso, volver a verte.
Esperaré aqui tumbado, en nuestra habitación, donde tanto tiempo hemos estado juntos, con una botella de whisky, un paquete de tabaco, escuchando tu música en la radio, las broncas de la vecina y el ruido de las botellas de leche cortada en la nevera.
Y viendo como da vueltas el chirriante ventilador pienso que ya queda menos, mi amor.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Olor a gasolina


Está lloviendo, huele intensamente a gasolina mientras llenan el deposito de mi Mustang, veo como chorrean las gotas de agua por el parabrisas, igual que me han recorrido por la frente en alguna partida de poker o en algún duelo en mis comienzos, cuando todavía me ponía nervioso el hecho de que acabara con mi vida alguna bala más rápida que la mía, tan rápida como la moto numero 58 de Sic, al que le quitó la suya en un segundo con esa fatal caída, tan alta como un oasis flotante, al que solo van los más grandes, que recorre los cielos y del que cae una cascada eterna que al tocar tierra se convierte en un gran río por el que navegan piratas de parche en el ojo y pata de palo en galeones con bandera negra y llenos de cofres con tesoros que ocultan enterrándolos en la playa antes de que el río se fusione con el mar, de la misma fantástica manera que se fusionan el azul y el amarillo para salpicar todo de color verde, el de la esperanza, el de mi amiga, el de los duendes y el de la lechuga, el de las esmeraldas y el de los dolares, el del campo y el de esos ojos tan bonitos que hacían juego con su ropa interior, que me enseñó en su habitación después de un concierto de Whitesnake con la voz de Coverdale todavía sonando en mis oídos, los mismos que ahora escuchan los cantos de los buitres hambrientos por encima de mi sombrero mientras cruzo con mi caballo la meseta de Missouri huyendo de la policía que con sus trajes de cuero negro y sus Camaro de ocho cilindros intentan darme caza, y todo por acabar con dos indios que intentaron robar mi recompensa y dejarlos tirados en la acera, parecida a las que encontré por las calles de San Francisco, que me llevaron hasta el puerto donde cogí un barco con destino al viejo mundo, donde los dolares no valen nada,  los vaqueros chupan palillos en vez de mascar tabaco y en vez de montar a caballo y beber whisky van en Land Rovers y toman cervezas acompañadas de unas tapas, como las de las alcantarillas de las que sale humo gris, igual que el que escupe el escape del Ford GT con el que gané las 500 millas de Indianapolis, (el mismo día que Patt Garret acabó con Billy el niño), con una media de 190 millas por hora (H) del día D, de dedo, acusador y que se mete en el bote de leche condensada para saborear ese dulzor rico como el de un terrón de azúcar al deshacerse en la boca, del metro, cuando voy al centro, de la diana, como una flecha de dirección obligatoria hacia el infinito, donde el viento da la vuelta y donde los mares suben al cielo y se desbordan hacía la tierra, y donde el sonido de una llave contra el cristal me devuelve a la realidad. Arranco y sigo con mi viaje, dejando atrás el olor a gasolina bajo la lluvia salada.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Autopista


Desperté con el corazón frío. Con la necesidad de escapar, sé que la única manera de llegar es cogiendo esa maldita autopista....y lo haré. Será rápido y se acabarán todas mis penas. Llené el depósito y arranqué mi Mustang negro en dirección a la montaña de humo negro y rojo que separa la realidad de lo desconocido. Hacia el fuego milenario y calor axfisiante, como la atmósfera del tugurio lleno de humo, partidas de cartas, peleas y olor a sexo y alcohol barato donde suelo ir a emborracharme cuando las cosas no me van bien, o sea, siempre. Y siempre, después de visitar ese antro acabo en el mismo motel de carretera, en la misma habitación 113, en la que el único mobiliario existente es un grifo metálico en una de las cuatro paredes y que abro en cuanto llego, llenando rápidamente la habitación de un agua oscura azul marina, que me roba el oxigeno hasta regalarme una inconsciencia que me lleva a visitar las mentes de personas desconocidas, llenas de ilusiones, amores, felicidades y sueños que no hacen más que amplificar el tormento de mi mente retorcida, algo más retorcida que el camino que serpentea con mas de mil y una curvas hasta llegar a lo más alto de la única montaña que tiene contacto con la luna llena y roja una sola noche cada muchas mil, adivino esa noche y aprovecho para dar un salto y acomodarme en esa luna a leer infinitos libros que me sacan de mi realidad, bajo su luz bermellona, parecida al color de la sangre joven y burbujeante que anhelo tener en mis venas más pronto que tarde, como esas tardes crepusculares en las que me gusta pasear por el desierto pedregoso salpicado de cáctus de mas de dos metros, sorteando nidos de serpientes de cascabel, y que bajo la última luz dorada del ocaso me saqué una piedra de mi bota que llevaba un tiempo jodiéndome, y la tiré a tomar por culo, lejos, y con ella ese dolor, silencioso, que no merezco. Se hizo de noche, con la misma oscuridad que envuelven ultimamente mis letras deseosas de cambiar y ser alegres y por eso os digo; lo siento, lo siento, lo siento, lo siento....las mismas palabras que me devuelve el eco del desfiladero en el que hago la última parada para mear antes de llegar a mi destino, cuando acabo y con una combinación maestra entre el pedal del embrague y el acelerador, saco la máxima potencia y velocidad al viejo Mustang, también aprovechando el rebufo de las almas vacías que empiezan a aparecer por el lugar. Voy a toda velocidad, el aire entra por las ventanillas abiertas arremolinandose en el interior, mezclándose con los acordes de AC/DC y el rugido del motor de ocho cilindros, inflando mi camisa de cuadros desabrochada hasta el pecho mientras aparecen nubarrones negros, gritando truenos y escupiendo relámpagos que crean incendios cada vez más grandes entre los que veo la entrada. Una enorme puerta doble de hierro salpicada de oxido, está cerrada pero la estela de polvo que voy dejando tras de mí debería avisar de mi llegada. El fin está cerca, no pienso en nada, ni en lo bueno ni en lo malo que he vivido, solo quiero llegar para empezar de cero, pero la puerta no se abre. No pienso parar, no, el pedal a fondo, no pienso parar, no se abre, no pienso parar, ¿porqué no se abre?, no pienso parar, no, no, no, no  ........... ................................................................................................. ............................................................................................................................................................................................ ............................................................................................................................................................................................ 
Silencio. Oscuridad. Abro los ojos y me veo sentado en mi váter con los calzoncillos por los tobillos. ¿He soñado todo esto mientras cagaba? En la pared de azulejos había dos palabras escritas con sangre y caligrafía diabólica: Todavía no.

viernes, 19 de agosto de 2011

Quiero ser estrella del Country

Es temprano y una llamada de teléfono me borra al instante mis sueños y me despierta.

-¿Si?
-Buenas noticias! Han aceptado tu canción y sonará en las mejores emisoras! 
-Eso es cojonudo!!
-El contrato te incluye la grabación del disco y una gira con más de cien conciertos! Chico, has triunfado. Te vas a forrar!!
-Wow. No se que decir. Toda la vida soñando esto y ahora no sé que decir ni hacer!
-No te preocupes. Mando un coche a recogerte y nos vemos en las oficinas de la discográfica.
-Ok, nos vemos!

Me vinieron a recoger y me llevaron a las oficinas. Un montón de gente me esperaba a las puertas. Me aclamaban. Los encargados de seguridad los sujetaban para que no llegaran hasta mi. Me sentía bien. Joder! era una puta estrella!!
Cuando entré en el edificio, entré directamente a un bar. Estaba oscuro. Había  mesas, un billar y un pequeño escenario vacío. Con rótulos luminosos de cervezas Budweiser y Miller. Me senté en una banqueta en la barra, me quité el sombrero y pedí una cerveza. Vino mi representante y me dijo que tenía que ir a firmar el contrato. Vi a una chica en el bar, con un vestido rojo, tipo cabaret. Le dije a mi representante que no me apetecía ir a firmar, que era una estrella y hacía lo que me apetecía. Ya iría más tarde. Me apetecía estar con aquella chica de rojo....
Mi representante me dijo que no había problema, que cuando yo quisiera fuese a firmar y se fue.


La chica de rojo se acercó y me besó apasionadamente. Salimos del bar, pasamos por un hall inmenso y subimos por unas escaleras enmoquetadas hasta una habitación de una planta alta del edificio. Allí nos desnudamos y follamos como bestias. Cuando estaba a punto de correrme me di cuenta de que tenía que irme. Tenía un concierto y no podía llegar tarde. Nos besamos y me fuí.

Llegué a un estadio lleno de gente. Salí con una guitarra acústica y un sombrero vaquero. Era una estrella country!! Toqué mis canciones. Al público le gustaba y no paraba de gritar!! Me sentía dios ahí arriba en el escenario. Había tres chicas a mi izquierda. Eran las que hacían los coros. Vestidas con vestidos de cabaret y sombreros vaqueros. Me fijé en una que estaba buenísima y me sonreía. Dejé la guitarra en el suelo, la agarré de la mano y saludando al público nos fuimos al asiento de atrás de una camioneta, donde empezamos a besarnos, sus manos y las mías no dejaban un centímetro de nuestros cuerpos sin tocar. La abrí de piernas y hundí mi cabeza entre ellas, buscando con la lengua ese botoncito mágico que la hacía estremecerse de placer cuando se lo lamía. Su sabor era lo mejor que había probado nunca. Lo saboreaba hasta que me dijo que la follara. Empecé a bombear y cuando estaba a punto de correrme apareció un tío en el asiento del conductor diciéndonos que nos teníamos que ir al siguiente concierto!! Joder!!! otra vez no!! :(

Llegamos al bar donde conocí a la mujer de rojo. Empecé a tocar la guitarra ante el público sentado alrededor de las mesas redondas. Al fondo, sentada en la barra, estaba otra vez la mujer de rojo, fumando, con un tercio de cerveza mirándome fijamente.
Terminé el concierto, bajé del escenario y pasaba entre las mesas llenas de gente de pie aplaudiéndome y diciéndome lo bueno que era. Lo agradecía hasta que llegué a la barra y besé a mi mujer de rojo. Me sonrió y me dijo que había tardado mucho, que tenía ganas disfrutarme a solas. Yo también tenía ganas de ella y aparecimos en la cocina de una casa, encima de una mesa redonda, follando y besándonos. Acariciando los pezones de sus tetas perfectas. Sonó un pitido. Miré y era la tostadora que había chamuscado las tostadas..... O_o Seguí a lo mío entre jadeos cada vez más fuertes por lo inminente de la situación. Ella gemía y gemía, yo ya no podía más.......hasta que...hasta que.....me desperté!!! Pffffff

Busqué a mi lado, pero no había nadie..... Joder!!  Pero una cosa me ha quedado clara. Quiero ser estrella de country!! jur jur   
(Necesito echarme novia!! ^^)

martes, 21 de junio de 2011

Lo que sale de mi mente retorcida y soñadora (II)

La Factoría.


Voy a currar. Uno de esos complejos llenos de naves industriales gigantescas con calles super anchas. Parece una miniciudad. Dentro de una de las naves hay una sala con una ventana que tiene una reja. Hay cola de gente que quiere empezar a trabajar. A través de la reja hablo con una mujer y ficho con una tarjeta que me da. Ya estoy dentro de mi jornada laboral pero no tengo ni idea en que trabajo. La mujer me manda ir a un sitio que parece que conozco porque subo decidido unas escaleras de metal, cruzo una puerta, avanzo por una pasarela que comunica con otra nave. Pasillos, despachos, habitaciones vacías. No hay nadie......
Ando durante largo rato hasta que empiezo a notar una mala sensación. Alguien me sigue.....No veo a nadie pero está ó están ahí. Acelero mi paso, los fluorescentes del techo del pasillo se encienden y se apagan como si tuviesen un cortocircuito hasta que llego a una puerta que abro y salgo a un patio interior. No hay salida y espero con angustia a que lleguen mis perseguidores.

Son unos cinco o seis. Vestidos con largos abrigos de cuero negro todos menos uno. Hay uno que viste normal y parece el cabecilla. Creo que le conozco, pero no recuerdo de que. Me habla pero no le puedo oír porque ha empezado a funcionar una máquina al fondo del patio. El cabecilla parece enfadado y de repente aumenta de tamaño, ahora también viste abrigo de cuero negro, parece el hombre de negro del hormiguero. Saca un machete que parece la espada de Conan el Bárbaro.
Los demás también sacan sus machetes y me atacan. Me defiendo con mis manos.... incomprensiblemente puedo agarrar los machetes por el filo y no me corto. Se los voy quitando, me quedo con dos y me dispongo a atacar al cabecilla. Luchamos haciendo saltar chispas cada vez que nuestros machetes se golpean. Me subo a un escalón de un metro que está pegado a la pared  y desde ahí arriba le tengo dominado. Estoy apunto de ganar. Ya veo su punto débil y me dispongo a clavarle el machete en el cuello. Cuando de repente suena un ruido ensordecedor y todos nos volvemos hacia el fondo del patio, donde está la maquina. Se ha convertido en unos rodillos de metal que están empezando a succionar y destruir todo lo que pillan a su paso. Descarto la idea de cortar el cuello al hombre de negro y antepongo salvar mi pellejo a comprobar que se siente al pasar entre los rodillos metálicos. Tengo suerte de que no sea un sueño de los que quieres correr y no puedes, y salgo del patio a una velocidad indescriptible. Dejo atrás a todos los hombres de negro, bajo las escaleras, cruzo una nave vacía enorme, salgo a un patio donde hay una maquina de coca-cola y una puerta de rejas blancas abierta que da al aparcamiento. Salgo al aparcamiento, paso entre los coches hasta que llego a una playa.

Allí me encuentro con Ella que me está esperando. Me alegro y se me acelera el corazón al verla.. -Vamos, hay que salir de aquí!- la digo. Nos vamos agarrados de la mano. La miro de reojo. Está guapísima y me gusta su vestido largo de lino de tonos ocres que se mueve con  el viento. Está buenísima. Vemos un aparcamiento en la misma arena de la playa donde hay aparcada un todoterreno pick-up. Es de un conocido que está con su hijo guardando unas cañas de pescar. Nos acercamos y les digo que si nos pueden sacar de allí con el coche. Me responde que sí pero que antes tengo que fichar como que he salido de trabajar. Joder!!

Voy directo a la nave donde fiché antes. Hay una cola de escándalo y en la espera a que me toque me entra una angustia que no es normal, esperando que en cualquier momento aparezcan los abrigos de cuero. Por fin me toca fichar, la mujer de la ventana, me mira con cara de asco y de malfollá. Me da un folio con una factura de mi comida. ¿Comida? Pero si no he comido!!. Macarrones con nata y bocadillo de calamares. Si no pago, no ficho. Joder!! Pago, ficho y me voy de allí corriendo. Al otro lado de la puerta de la fabrica, ya en la calle, me espera la pick-up. Ella me sonríe. Lo conseguí.

viernes, 27 de mayo de 2011

Lo que sale de mi mente retorcida y soñadora

El parto.


Estoy tumbado boca arriba en la cama, en una habitación luminosa, con grandes ventanas, todo muy blanco, paredes, sábanas, techo... en las ventanas abiertas entraba una brisa que movía las cortinas.
Ella está encima mío, apoyada en mi pecho desnudo. De pelo castaño, piel morena. También está boca arriba, desnuda, sudando. La acaricio los hombros, el cuello, la beso la nuca.....

Así de la nada aparecen unos focos con luces blancas muy potentes y dos o tres mujeres con batas blancas en los pies de la cama. Parecen médicos o enfermeras. Ella se pone tensa, a respirar fuerte y a emitir quejidos....... Joder!!! que está dando a luz!!!! Yo flipo!!

-Venga, venga, tranquila....respira, uno-dos, uno-dos.............. (la digo yo)

Parece que  hubiese hecho esto toda la vida, pero solo lo he visto hacer en las pelis!! Lo debo de estar haciendo bien, Ella me mira y me dice con la mirada que todo va bien y me sonríe. El tiempo pasa despacio, se me está haciendo interminable....

Una de las enfermeras-médico dice de repente:

-Chicas, vamos a hacer un descanso. ¿Quién quiere un cigarrito?

Todas aceptan, hacen un corrito las cuatro y se ponen a fumar y a marujear como si estuvieran tomando un café en la sobremesa!! Ya no hay parto, ni contracciones......Yo termino de flipar, mirando  el techo buscando la cámara oculta!!

Me tumbo de lado en la cama y me duermo.  Ya no hay nadie, no hay focos y está oscuro. Estoy en la misma habitación de antes pero en mi cama con mi mesilla.

Abren la puerta de golpe y entra...... mi padre!!! Sofocado se sienta en una silla que está en los pies de la cama. Yo me despierto sobresaltado dandome tal susto que me caigo de la cama y no partiéndome la cabeza contra la mesilla de puro milagro!!

-Joder!! pero que pasa!! Casi me matas del susto!!
-Llevo toda la noche pensando y ya sé por que tu madre no se quiere quitar la muela!
-¿?¿???¿?¿Qué?? (flipando)
-Si, porque he pensado que.....(me cuenta una teoría rara de que si se la quita se le mueven todos los dientes!) y por eso no se la quita!
-Ah, bien.......(flipando más todavía) Bueno, me voy a beber agua.............



Y me despierto (ahora sí, en la realidad) con más sed que un perro! Y me voy a beber agua......
Yo flipo con los sueños tan raros que tengo. No se si tendrán algún significado, pero prefiero no saberlo. Ya contaré más......